En un mundo de constantes cambios, seguimos llamando periodismo a una especialidad de la comunicación social que viene de transformación en transformación. Cambios de fondo que llevan a reflexionar si sigue siendo pertinente o no mantener este nombre o es momento de comenzar a llamarlo de otro modo.
Ciberperiodismo es una corriente donde me inscribo como investigador y periodista. Creo que es el término más adecuado y comenzaré a explicar las razones.
Vamos a Estados Unidos, cuna de las innovaciones. En este país cuando en una conversación entre colegas, se menciona la palabra ciberperiodismo, surge una pregunta: ¿ciber qué?. Y es lógico porque contiene un agregado nada común que hace saltar las expectativas.
Y hay razones en desconocer la nueva disciplina de la información de actualidad porque en Estados Unidos el ciberperiodismo es prácticamente un desconocido a pesar de que tiene un recorrido estimado de dos décadas.
Por ello, ¿qué está pasando en el mundo del periodismo?
¿Cómo puede entenderse que para producir una noticia en televisión el insumo principal -los datos- fueron obtenidos en Internet sin necesidad de entrevistar a ninguna fuente viva? ¿O que el periodista que cubrió el hecho y elaboró la noticia está bien lejos de la planta televisora matriz encargada de divulgar la información?
En la sede principal de la televisora solo está el personal técnico mínimo: un director y su equipo mientras que tres de las personas participantes en el proceso de difundir la noticia, el productor, el presentador y el copieditor, trabajan en tres ciudades distintas. Todos en sitios diferentes pero convergentes en un solo propósito: producir y transmitir la noticia a una hora determinada.
Y la pregunta es: ¿Cuál es sitio donde se logran encontrar a un mismo tiempo y lugar sin efectivamente verse las caras frente a frente?
La respuesta obvia en el siglo XXI es: ¡El ciberespacio!
La nueva cotidianidad periodística
Una escena impensable tres o cuatro décadas de finales del siglo XX que a las empresas y periodistas les hubiera parecido de ciencia ficción, pero que hoy forma parte de la cotidianidad periodística porque todo el proceso periodístico se ha transformado y ya nada es igual al periodismo convencional que obligaba al periodista a entrevistar a una persona frente a frente, ir a trabajar en la sede del medio y desde allí continuaba el proceso, in situ, para divulgar la noticia por prensa, radio o televisión, los medios que se conocían en la época.
El proceso actual, que tiene como una de sus bases principales el auge de las tecnologías de la información y comunicación, el impulso de Internet y la creación del ciberespacio, forma parte de una realidad indiscutible y nada sorprende a las generaciones que se formaron a partir de la era de la información e Internet, como los llamados Generación X, los milénicos, Generación Z o Centennials, entre otros. Es parte de su cotidianidad, pero no por ello debe obviarse para poder comprender el momento actual con miras al futuro.
Un cambio radical de la herramienta
Para explicar el punto en el cual hemos llegado, del devenir del periodismo en ciberperiodismo, nada mejor que apelar a los estudios acompañados de la memoria, en este caso, a la propia experiencia profesional dado que está fehacientemente demostrado que la experiencia es útil.
Buena o mala, la experiencia puede convertirse en aprendizaje y en conocimiento. Acudir a algunas vivencias profesionales personales permite ilustrar el encuentro del periodismo y la tecnología, especialmente a partir de una de las herramientas principales del periodista, aquella que le da vida al lenguaje escrito.
En mi caso, de la máquina de escribir a la computadora personal. La primera pudiéramos asociarla al periodismo, a esa etapa del periodismo como profesión e industria empresarial, y la segunda al desarrollo del ciberperiodismo para establecer dos parámetros icónicos claros respectos a estas dos disciplinas.
En más de 40 años de trabajo me ha tocado vivir algunos momentos de grandes decisiones tecnológicas en el ejercicio periodístico. En particular etapas de transformaciones vinculadas a empresas periodísticas en Venezuela y Estados Unidos que permiten explicar la transición del periodismo al ciberperiodismo.
