El mundo radicalmente cambió gracias a su aparición
Llegó para quedarse para siempre. Está en todos los espacios y se potencia cada día más con la inteligencia artificial, impactando al mundo actual.
Lo practicamos y asumimos como parte de nuestras vidas, de ahí que no nos detenemos a pensar en el mismo.
Es el lenguaje digital, una modalidad que encierra todo en un solo formato distintitivo del siglo XXI, que avanza más y más en la sociedad sin darnos cuenta, pero a quienes trabajamos en el mundo de la comunicación nos importa.
Como todo lenguaje humano, nos conecta y vincula de una forma imperceptible porque sencillamente existe per se sin entrar a pensar en qué consiste.
Primero es necesario recordar que el lenguaje define al hombre y, por ende, a la humanidad. Hombre y lenguaje o lenguaje y hombre son un binomio perfecto. Uno ayuda al otro a desarrollarse y diferenciarse del resto de los animales, convirtiéndose en su médula espinal.
Se transforma en su parte integral, al punto de que los seres humanos somos esencialmente lenguaje, en todas sus expresiones.
Desde el lenguaje de señas hasta otro de recientemente creación, en este caso del lenguaje digital compuesto (cuando se le intenta graficar) de 1 y 0, que corresponden directamente a la informática.
Para empezar, nadie piensa que al usar un equipo informático- cualquiera- está apelando a 1 y 0 o que está relacionado con las matemáticas porque así opera el uso del mensaje codificado en forma binaria, dos signos que simplifican todo.
Ahora bien qué piensan los expertos que han estudiado este tipo de lenguaje y su impacto social.
La creación y desarrollo del código de digito binario digital a partir del siglo XX de nuestra Era, propició una verdadera revolución en el género humano semejante a la aparición del código alfabético en los albores del siglo XII A. C., sostiene el investigador Antonio Pasquali (2011), una verdadera autoridad en materia de la comunicación.
Tiene toda la razón del mundo Pasquali
Este criterio del científico venezolano coincide con el planteamiento, entre otros, de Roger Fidler (1998), para quien el lenguaje digital, basado en el código digital, domina la “tercera mediamorfosis” que experimenta la humanidad y se convierte en uno de los más importantes agentes de cambio en la evolución acelerada del mundo en el siglo XXI.
Fidler (1998) define al lenguaje digital, como “la lengua franca de los ordenadores y las redes de telecomunicaciones globales” pero no es un asunto tan sencillo de caracterizarlo en dos o tres palabras o desde una perspectiva meramente tecnológica porque el lenguaje digital abarca la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de allí su valor e impacto en el campo de las ciencias sociales.
Lo cierto es que “la aparición acompasada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y de Internet marcan, en términos de contemporaneidad, un antes y un después del desarrollo humano actual en virtud de que su avance ha resultado avasallador en uno de los elementos claves del desarrollo individual y social del género humano como es la comunicación, al proyectarse hacia otros campos” (Chirinos, 2007).
En ese sentido, Castells (2003) considera que el impulso de las tecnologías de la información fueron el equivalente, en términos de importancia y dimensión, al uso de la electricidad en la era industrial y compara a Internet con la “red eléctrica y el motor eléctrico”.
Estima Castells (2003) que Internet es la base de la era de la información y, por ser la red un conjunto de nodos interconectados que permite la comunicación de muchos a muchos a escala global y en el tiempo que se considere más oportuno, el mundo entró en una nueva Galaxia que deja atrás la Galaxia Gutenberg: la Galaxia Internet, como optó por denominarla y la cual tiene otras denominaciones en términos holísticos.
Una “Galaxia¨ surgida de los avances de la informática, las telecomunicaciones y la microelectrónica que hizo eclosión en los años finales del siglo XX y que ya en el año 1995 exhibía un uso generalizado de la World Wide Web, esta red informática capaz de enlazar millones de computadoras y permitir la distribución de documentos hipermediales.
Una verdadera revolución tecnológica que todavía en las dos primeras décadas del siglo XXI está en pleno desarrollo y permite, entre otros propósitos, generar conocimientos y apuntalar los procesos de información/ comunicación en un círculo de retroalimentación (Castells, 1996).
El más allá del lenguaje digital
Recordemos que las redes telemáticas de las TIC, ese entramado de redes interconectadas con Internet a la cabeza, permiten la comunicación digital, en la cual convergen todos los tipos de comunicación tradicional -comunicación oral, escrita, mímica, dando paso al nuevo, multidiverso y rico lenguaje digital que pareciera una mina de oro en cuanto a posibilidades comunicativas.
En fin, el lenguaje digital es lo que distingue – y define- ahora a la humanidad y así será por los siglos de los siglos…hasta que aparezca en el camino un nuevo lenguaje: ¿vendrá de la inteligencia artificial?
